Todos Somos Uno

28 02 2008

El universo es más milagroso de lo que suponemos. Todo está planeado tan exquisitamente que en cualquier momento, todos recibimos de los demás actores de nuestra vida, las enseñanzas que necesitamos. Los maestros espirituales enseñaban que todo es uno; que el progreso tuyo es el progreso mío, que tu aflicción es mi aflicción. También decían que todo estaba relacionado a un determinado nivel. El concepto no es fácil de entender, pero explica por qué, cuando nosotros cambiamos, todo cambia a nuestro alrededor. El cambio mental consiste en pasar de ver un mundo hecho de cosas a ver un mundo de posibilidades, abierto y, fundamentalmente, hecho de relaciones. Cuando ocurre este cambio, nuestro sentido de la identidad también cambia y empezamos a aceptarnos mutuamente como seres humanos legítimos. También vemos que es prácticamente imposible que nuestras vidas carezcan de significado. Cuando comenzamos a “comprometernos” a un nuevo tipo de compromiso, hay un flujo a nuestro alrededor. Las cosas parecen ocurrir sin más. Estamos en un estado de compromiso y rendición y empezamos a experimentar lo que se llama «sincronicidad». Y esta sincronicidad es un principio de conexión no causal, una coincidencia significativa de dos o más sucesos, en la que está implicado algo más que la posibilidad aleatoria.